domingo, 3 de mayo de 2009

La ficción que quieres vivir

La nueva película de Darren Aronofsky viene precedida de haber obtenido buenos resultados en varios festivales, e incluso haber conseguido una que otra nominación a los premios oscar, algo que, si pensamos en los anteriores films del director no se si sea un mérito, muy por el contrario es un indicador. ¿Qué indica?, que Aronofsky le bajo la espuma al postre y no veremos la complejidad expuesta en sus anteriores trabajos. Algo que es solo en apariencia, porque a pesar de que todos reparen en cuestiones parodicas (Rourke haciendo de Rourke), a pesar de que formalmente paresca una obra más convencional (sin las peripecias de montaje de Requiem for a dream) El luchador no significa ningún desliz al interior de la poética de Aronofsky, por el contrario en ella están revisitados todos los aspectos que hacen que sus anteriores trabajos sean notables. ¿De qué va El luchador? pues va de un tipo que se dedica en cuerpo y alma a la lucha libre, Randy The RAM Robinson (Mickey Rourke) que vivio su apogeo absoluto hacía fines de los ochenta, llegando a protagonizar un legendario combate contra el Ayatola, que los fánaticos no pueden olvidar. A tanto llego la fama de Randy que fabricarón figuras de acción a escala sobre su persona e incluso apareció en un juego de Nintendo. Pero los ochenta se esfumarón y la fama quedo atrás, sin embargo Randy sigue dando lo suyo en circuitos semiprofesionales, eso si su cuerpo ya no es lo que era y a lo largo del film observamos como esta lleno de cicatrices y deformaciones, pero Randy sigue peleando ayudando por una que otra sustancia. Así es como asistimos a la vida cotidiana de The Ram, a las dimensiones que componen su vida como si de un documental se tratara, sensación potenciada porque es seguido camara al hombro. Sin embargo el motivo verdadero, la acción que da sentido al film comienza cuando The Ram protagoniza una pelea estilo Hardcore (esas donde se dan con mesas, sillas, alambres de púas entre otros objetos contundentes y/o cortopunzantes) y nuestro protagonista sufre un infarto, que lo obliga a vislumbrar la posibilidad del retiro.
Me atrevo a aventurar que uno de los temas dominantes al interior de las peliculas de Aronofsky es el cuestionamiento de la realidad (por lo que el susodicho director se convierte a nuestros ojos en un posible ferviente lector de Grant Morrison y Phillip K. Dick), los personajes de sus obras son exploradores que se mueven en los límites de ella; el cientifico, en PI, que busca la formula que unifica el orden del universo y la bolsa de valores (un orgasnimo creado por el hombre, que tiene a más de alguno tiritando en estos tiempos). El grupo de colgados que prefiere vivir el extasis de las drogas duras antes que llevar una vida común y corriente, Requiem por un sueño es la historia de un viaje que culmina con la degeneración total de quienes se desplazan. Y en La fuente, Aronofsky parece discutir consigo mismo, en este film al científico interpretado por Hugh Jackman no le queda más que tratar de recuperar lo que le quito la muerte a través de una ficción. En El luchador la ruptura entre realidad y ficción va a estar en el centro de la acción, como ya había dicho, el centro del film comienza cuando Randy The Ram Robinson debe retirarse porque su cuerpo ya no resiste vivir como luchador, y es aquí donde comienza el periplo para adaptarse y retomar una vida normal. Intenta conquistar a una striper (Marisa Tomei) que ya dejó el esplendor de la vida atrás, además de intentar reencontrarse con su hija (Evan Rachel Wood). Y para matizar este cambio el manejo de cámara es importante, cuando seguimos a The Ram parece un documental, camara al hombro vamos detrás de él y observamos el funcionamiento del mundo de la lucha libre, como todos son amigos y cada pelea es preparada y discutida, además cuando se sube al ring la pelea es vista de el interior por lo que el espectador aprecia como incluso en el fragor de la batalla hay espacio para la diplomacia, así es nomás el cuadrilatero tiene más de teatro que de coliseo romano. Sin embargo en el luchador se explícita otro de los rasgos que ya estaban presentes en las otras películas del director, y es que ese transitar en los límites de la realidad , tiene un costo físico y si miras mucho al abismo tu cuerpo termina lacerado, algo que Aronofsky expone con bastante detalle sobretodo en la pelea Hardcore sin caer en excesos. Ahora bien cuando Randy comienza a rehacer su vida la cámara se aleja y el trazado de los planos es distinto, como si el universo de Randy se abriera, es el hombre bajo la máscara. ¿Podrá Randy The Ram Robinson alejarse del cuadrilatero y rehacer su vida? o morirá como un guerrero, solo el visionado de la peli respondera la gran incognita.